Centro de recursos · Comparativa
La traducción automática ha mejorado mucho, pero no falla al azar: falla en patrones concretos y previsibles, casi siempre en el mismo lugar de un contrato.
Es razonable usar traducción automática para entender de qué trata un documento. Es arriesgado usarla, sin revisión humana, para producir la versión que firmarán las partes o que se radicará ante una entidad. La diferencia no está en la fluidez del texto resultante, que suele ser buena: está en dónde la herramienta se equivoca sin que se note a simple vista.
Para una primera lectura de orientación, para entender el sentido general de un documento largo antes de decidir si necesita traducción oficial, o como borrador de partida que luego se revisa y corrige término por término, la traducción automática es una herramienta legítima y útil. El problema no es la herramienta: es usarla como producto final sin una revisión humana con criterio jurídico.
Por eso ofrecemos revisión y edición de traducciones automáticas como servicio independiente: no es necesario traducir un documento desde cero si ya existe un borrador, solo que alguien con criterio legal lo revise antes de firmarlo o radicarlo.
¿Tienes un contrato traducido con IA que necesitas validar?
Envía el documento por WhatsApp y recibe el precio cerrado el mismo día.